Larga pero corta vida
11 de Mayo 2002
Parece un día cualquiera, pero
no quiero que sea así, y estoy dispuesto a fijarme en esos pequeños detalles
que normalmente pasan desapercibidos y que nos hacen sentir feliz, no quiero
seguir con mi rutinaria vida, al menos hoy, quiero recordar esto día el resto
de mi vida.
Llevo corriendo quince minutos,
creo que ya estaré lejos del hospital, aún no me he quitado la bata, pero es
igual, lo importante ahora es disfrutar del día.
Descanso en un
banco, mientras intento controlar mi respiración, miro a mi alrededor y empiezo
a maravillarme, veo docenas de pájaros volando entre alfeizar de ventanas y los
árboles del parque, en concreto, puedo ver claramente un pequeño pájaro que
vuela de forma irregular, puedo contemplar como minuto tras minuto, el pequeño
va perfeccionando su vuelo, si me espero mas, seguro que lo contemplaré
haciendo piruetas.
Efectivamente, el pequeño
pájaro, no solo vuela mejor que el resto de la bandada sino que le ha quitado
un trozo de pan a un viandante mientras hacia un giro sobre él mismo.
Es maravilloso ver
como la nueva generación supera a sus antecesores, mi estresante vida, me a
privado de tener no solo hijos sino también de compañía, creo que hubiera sido
una gran experiencia.
Pero, hoy, no es un
día para la nostalgia o para reflexionar sobre el pasado, sino para vivir el
presente.
Llevo caminando un
buen rato por la Gran Vía, y mi atención se desvía sobre los vehículos que
circula, pero NO! Consigo centrarme en vivir mi presente, y centro mi atención
hacia las fachadas y entonces descubro un nuevo secreto, la arquitectura. Es
increíble ver como personas pueden tener tales ideas y ser capaces de
plasmarlas en edificios, enriqueciendo su estética. Es como si el trabajo de
fabricar edificios y la estética fueran compatibles, nunca había pensado así.
Siempre había
pensado que la universidad servía para crear personas con ideas fijas sobre la
salud, trabajo y producción, y nunca para tareas artísticas, y yo siempre había
desprestigiado a los artistas, arquitectos y similares.
Cuan confundido
estaba, ahora me doy cuenta de mi error.
Pero tampoco puedo
quejarme, desde la mas tierna edad hasta la universidad, me han entrenado para
concentrarme en mi trabajo, buscar soluciones saludables, practicas y económicas,
y nunca hacer caso a las banalidades del mundo.
Cuan confundido
estaba, ahora me doy cuenta de mi error.
Por fin, he llegado a la Plaza
España, cuanta gente, cuanta prisa, y pensar que yo también era así, cuando no
era un “meeting”, era una visita, sino viajar a Seattle, seminarios
educacionales, conferencias médicas en París, asistencias en Madrid, Barcelona
y Tokio, y un largo etcétera, que ya no recuerdo.
Nadie de los que
están allí, como yo, se dan cuenta de lo bello y de la gracia del sitio, la
perfecta mezcla entre edificios y zonas verdes, pájaros, árboles, altos
edificios, los decorados publicitarios, es magnífico, pero acaso, ¿solo yo me
doy cuenta?
Llego a la
conclusión que mi vida se resume con un largo y espeso jet lag.
Pero ahora es diferente,
por fin estoy disfrutando de MI VIDA, y como dice el refrán “más vale tarde que
nunca”
Uff! Me siento
cansado, me sentaré a descansar un rato...
Solo ahora, me viene
a la cabeza ¿cómo sería la naturaleza? Y por eso mismo, me dirijo dirección a
la playa, mi paso se acelera, pero sin llegar a correr, y noto como mi pulso se
acelera y mi respiración se hace cada vez mas profunda.
Cada vez se acelera
más y el ritmo intento aguantarlo hasta que llego a mi destino y ...
...Y es como una
revelación, NUNCA había estado en la playa, esa larga alfombra marrón estática,
sacudida constantemente por una salvaje ola de agua, sin parar, ora mas fuerte,
ora mas suave. Esas tonalidades de azules y verdes del agua, esos cambios de
brillos, es increíble, todo es
maravilloso, es GRANDE. El Sol ilumina
todo el paisaje, nubes azuladas jugando al escondite, cuan MARAVILL...
De pronto, noto mi pulso que
sigue acelerado, y aumenta, mis manos se agarran fuertemente a mi pecho, me
falta el aire, miro asustado a mi
alrededor, intentando buscar ayuda con mi mirada, por fin veo en el fondo de la
playa, una ambulancia, los camilleros al verme gritan y corren a mi encuentro, me han encontrado, pero
es tarde, para ellos y para mí.
Mi final ha llegado.
Suerte de
mi... último día de VIDA.
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